No es país para viejos. Ni para #discapacitados.

No es país para viejos. Ni para #discapacitados.


La literatura de Cormac McCarthy es negra, oscura, asfixiante. Sus páginas están teñidas de un hondo pesimismo, fruto de la certeza de vivir en un mundo egoísta, duro, y en el que los débiles tienen muy pocas oportunidades de sobrevivir. En sus últimas obras “La carretera (The Road) “y “No es país para viejos (No country for old men)” la angustia atenaza el estómago, y apenas se percibe una lucecita de esperanza.

Aficionado.

Para literatura negra, para conseguir la más absoluta desesperanza y pesimismo, nada como el BOE que publica las resoluciones del Consejo de Ministros en todos los temas relacionados con la protección al débil, al desprotegido, al anciano, al discapacitado.

Con la banda sonora del “Que se jodan” resonando en nuestras cabezas asistimos cada viernes a un nuevo golpe y siempre contra la misma gente. Se retiran los pagos a los cuidadores de personas dependientes. Se cortan las ayudas a la rehabilitación de las casas. Se reduce al mínimo los productos ortopédicos subvencionados. Se endurecen las normas para conseguirlo, y se largan los plazos para cobrar esas subvenciones. Se instaura un euro por receta, la tasa más absurda y regresiva posible. Se suprimen las ayudas a las personas que ya se les ha agotado la prestación por desempleo. Se borran de un plumazo todos los programas de asistencia social.

Si no estás de acuerdo y quieres acceder a la justicia para defender tu caso, vete preparando tus ahorros: ahora la justicia es de quien la paga. Y, para rematar, se endurecen los criterios para acceder al aborto incluso en casos de graves malformaciones: el gobierno defiende que un feto con una grave malformación tiene derecho a la vida… pero es el único derecho que va a defender. No va a querer saber nada de su derecho a un vivienda digna, a un cuidado digno, a una educación digna (se reduce el personal de Educación Especial en las escuelas), a una vida digna.

Y si la situación te indigna, no protestes: el gobierno aprueba un incremento del 1.780% en el presupuesto de material antidisturbios, y no: las Fuerzas de Seguridad del Estado no se reprimen en absoluto ante minusválidos, niños o ancianos.

Eso sí que es literatura negra. Negrísima.

Personalmente lo más indignante es ver por televisión sus cínicas caras asegurando, con gran pesar, que no tienen alternativa, que son las circunstancias, que es lo que toca, que es lo que hay que hacer pero que lo hacen con gran dolor de corazón.

Pues a lo mejor tienen razón. Es muy posible que seamos un país que lleva décadas gastando 100 e ingresando 80, y los que nos prestan para gastar 100 nos dicen que se acabó, que si queremos ver un euro más empecemos a equilibrar gastos con ingresos, y eso implica olvidarnos de ser una pais del primer mundo y de todos los servicios sociales.

Pero si esto es así, señores del Conejo de Ministros, si no hay más remedio, antes de recortar lo social recorten todo lo prescindible. Incluso aunque no tenga efectos recaudatorios importantes: tendrán un inmediato efecto en la autoestima y percepción de justicia social.

Porque no se puede destrozar al debil, y al desprotegido, y aprobar una enmienda para no juzgar a los responsables de los bancos, esos que se han llevado millonarias indemnizaciones de sociedades en quiebra técnica. Porque no se puede cobrar un euro por receta y mantener diputaciones inservibles, municipios de pequeño tamaño, salarios, dietas y prebendas de la clase politica, embajadas autonómicas, treinta asesores enchufados a dedo por cada ministro, cada senador, cada alcalde, cada consejero, cada presidente autonómico. No se puede desproteger al débil mientras permitimos un modelo energético caro e ineficiente de compañías obscenamente plagadas de excargos políticos, y mientras las cajas de ahorros en quiebra técnica siguen acogiendo en sus consejos de administración a políticos perdedores sin capacidades ni experiencia. Porque no se puede desahuciar pisos a las personas que con sus impuestos pagan un rescate al banco que le embarga (y sus importantes intereses).

No, no es pais, para viejos, ni para débiles. Aprende a escribir novela negra, McCarthy.

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