Antivacunas no, gracias.

Antivacunas no, gracias.

Podría disculpar una posición antivacunas a los habitantes de una remota aldea en el tercer mundo, sin posibilidad de ilustrarse o víctimas de las supersticiones. Pero no es disculpable en absoluto la estupidez de algunos padres de no vacunar a sus hijos porque han leído en algún enlace de facebook que las vacunas no son buenas, que son artificiales, que causas autismo, o cualquiera de las decenas de argumentos irracionales que circulan por ahí.

Son tus hijos. Se supone que debes hacer lo que sea por ellos. Y lo que sea se reduce a evaluar con un poco de escepticismo todas esas tonterías con datos. A fin y al cabo, lo bueno que tiene la ciencia es que funciona aunque no te la creas. Y los datos de niños muertos por enfermedades víricas antes y después de las campañas de vacunación son tan evidentes que no haría falta ningún argumento más:

Dr. Andrew Wakefield. Este dañino personaje publicó un estudio que afirmaba que la vacuna SPR [contra el sarampión, las paperas y la rubéola] provocaba autismo. Por supuesto publicó un libro, ganó mucho dinero y se hizo el protagonista de decenas de pseudomedicinas y estafadores que le mencionaban para vender sus milagrosos remedios. Y su mensaje caló. Y cala.

De nada sirvió que su estudio, inmediatamente replicado en varios laboratorios, se demostrase falto de todo rigor, que evidenciase enormes fallos de fiabilidad y medición. De nada sirvió que en mayo de 2010, el Consejo Médico General del Reino Unido prohibió a Wakefield practicar la medicina.De nada sirvió la denuncia de toda la comunidad: miles de padres dejaron y dejan de vacunar a sus hijos por miedo al autismo.

La comunidad científica reaccionó con un metaestudio con una enorme muestra de 1.300.000 casos que recoge todo tipo de fenotipos y posibilidades causales: las vacunas NO GENERAN AUTISMO. Pero da igual: la ignorancia es atrevida, la estupidez es contagiosa. Miles de padres en el primer mundo siguen sin vacunar a sus hijos.

Y así nos encontramos que un niños está muy grave en Olot por un contagio de Difteria por primera vez en 20 años. Un niño no vacunado. Y cada pocas semanas nos encontramos con casos similares por todo el mundo: niños que mueren por sarampión, por difteria, por varicela en el primer mundo. Padres poniendo en peligro de muerte a sus hijos y a toda la sociedad.

La pedagogía es importante, y no resignarnos a la ignorancia es fundamental. No aceptes esas opiniones a tu alrededor, combátelas con racionalidad, con datos, con evidencias. Ante las creencias y las supersticiones, datos y ciencia.

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