¿Qué cuidados necesitan las personas con discapacidad?

¿Qué cuidados necesitan las personas con discapacidad?

Cuidar de la salud de una persona con discapacidad es una labor complicada que exige un gran esfuerzo físico y mental, además de una dedicación constante.

Asimismo, para ser un buen cuidador es necesario ser una persona empática, amable, simpática y contar con una actitud positiva ante la vida, así como poseer ciertos conocimientos mínimos sobre cuidados a personas con discapacidad o en situación de alta dependencia.

Qué cuidados deben darse a las personas con movilidad reducida

Para poder ofrecer los mejores cuidados a cualquier persona con discapacidad o movilidad reducida lo primero es conocer a fondo el historial personal y médico de aquel a quien se va a cuidar.

Esto resulta básico, ya que no requieren de los mismos cuidados las personas que han sido diagnosticadas con una discapacidad física que aquellas que cuentan con una discapacidad funcional, visual, sonora, psicosocial o de índole psicológica.

De igual forma, tampoco requieren los mismos cuidados los niños, los jóvenes o las personas mayores.

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Partiendo de esta base existen una serie de cuidados que todos ellos comparten y que procedemos a enumerar a continuación:

Revisiones regulares 

Muchas discapacidades evolucionan con el paso del tiempo. Saber en qué estado se encuentran en cada momento resulta esencial para poder ofrecer los cuidados que necesitan las personas con algún tipo de limitación física o mental.

Por ello, además de no faltar a ninguna visita médica, terapia o sesión de rehabilitación, la persona que está a cargo de su cuidado también debe encargarse de la administración de todos los medicamentos que le sean prescritos.

Actividad física diaria

Todos los manuales de cuidado de personas con discapacidad o en situación de alta dependencia recomiendan la realización de actividad física moderada a diario. 

Un paseo de media hora o unas tablas básicas de gimnasia centradas en los movimientos articulares o la tonificación en aquellos que no puedan salir a la calle bastarían para tener cubierta la actividad física diaria.

Para aquellas personas con movilidad reducida que tienen que pasar mucho tiempo en cama, ya sea de manera temporal o a largo plazo, les es conveniente usar una cama articulada con carro elevador, o algún tipo de cama articulada eléctrica. Esto les permite cambiar de postura con facilidad y hacer ciertos ejercicios diarios en cama para que los músculos no se atrofien.

Si el paciente tiene una discapacidad física para caminar y se mueve en silla de ruedas, es necesario que practique ejercicio sentado para fortalecer el tronco superior.

Alimentación equilibrada 

De igual forma es altamente recomendable que las personas discapacitadas eviten en la medida de lo posible el sedentarismo, también lo es que lleven una dieta saludable, equilibrada y en porciones adecuadas. 

Cuidado personal

Mantener en un perfecto estado de aseo a las personas con discapacidad es imprescindible, como también lo es vestirlas y arreglarlas a diario, incluso aun cuando estas no vayan a salir de casa. 

Las camas articuladas son una gran ayuda para el cuidador, porque les permite colocar a la persona en una postura correcta para facilitar el aseo y cualquier otro tipo de cuidado.

Establecer horarios

Son muchos los estudios médicos que han demostrado que disponer de unos horarios fijos y establecer una serie de rutinas diarias ofrece enormes beneficios a nivel mental. Algo especialmente relevante en las personas discapacitadas.

Hábitos saludables del cuidador

El consumo de sustancias como el tabaco o el alcohol no solo es una de las principales causas de discapacidad, sino que dificulta enormemente la recuperación de las personas con algún tipo de limitación motora o psicológica.

Por ello, si la persona a la que se cuida dispone de alguno de estos vicios o cualquier otra adicción, es importante trabajar concienzudamente en la retirada progresiva de estos hábitos nocivos.

Productos y accesorios adecuados

Cada persona dependiente debe estar equipada con los accesorios y productos necesarios para facilitar la movilidad, y las tareas del cuidador. Hablando de manera general, estos son solo algunos de los productos básicos de los cuales debe disponer una persona con “discapacidad”.

  • Silla de Ruedas

Si la persona discapacitada transita en silla de ruedas, es recomendable elegir la adecuada para sus necesidades. Por ejemplo, una silla de ruedas demasiado ancha impedirá al usuario moverse por los espacios más estrechos de su casa, o una silla demasiado pesada, o no tiene motor eléctrico, dificultará su traslado.  

Por lo tanto, la elección dependerá de factores como el peso de la persona, de si se usa para espacios interiores o exteriores, o del nivel de necesidad de traslado de la silla de ruedas eléctrica o manual.

  • Camas articuladas

Las camas articuladas son una gran ayuda, no solo para la persona dependiente, ya que gracias a ellas el usuario puede acomodar su postura para comer correctamente, hacer ejercicios, o simplemente descansar en una postura más elevada que no perjudique su columna.

Son además beneficiosas para el cuidador, ya que gracias a su opción de poder elevarse, el cuidador puede mantener una postura correcta que prevenga lesiones.

  • Rampas de Acceso

Las rampas de acceso, al igual que son necesarias en negocios, parques, y otros sitios transitables, pueden ser necesarias en casa si todas las superficies no están al mismo nivel.

Cuidado del hogar

Mantener el hogar limpio y ordenado es otro aspecto clave en el cuidado de una persona con discapacidad. 

En función del grado de discapacidad de la persona de la que se está a cargo es posible que, además de limpiar, también se tenga que cocinar, lavar la ropa, planchar o encargarse de hacer la compra.

Cuidado emocional

Uno de los cuidados para personas con discapacidad más importantes es el emocional. 

El cuidador, además de cubrir todas las necesidades fisiológicas de la persona que tiene a su cargo, debe ser capaz de acompañarle física y emocionalmente, darle conversión, realizar distintas actividades junto a ella.

En este punto cabe señalar que muchas personas diagnosticadas con algún tipo de discapacidad se muestran especialmente reticentes a ser cuidadas por alguien que no sea un familiar cercano.

En algunos casos, estos solo aceptan que sea un determinado miembro de la familia quien se encargue de brindar la ayuda que necesita para llevar a cabo ciertas actividades íntimas y/o que requieren de cierto tacto y confianza previa.

Cuando esto sucede solo se puede actuar de dos formas: o satisfaciendo sus deseos o haciéndole ver que la persona que él quiere a su lado también necesita ayuda para poder cuidarlo, sin que ello signifique que vaya a dejarlo de lado.

Uno de los trucos que mejor funcionan para que, poco a poco, se pueda llevar a cabo una transición entre un familiar y un profesional del cuidado es introducir en el hogar a un cuidador como “personal doméstico” y que, poco a poco, se vaya estableciendo una relación personal entre ambos.

Para que la relación funcione es fundamental que el cuidador profesional sea del gusto de aquel a quien va a cuidar. Por ello es recomendable que el cuidador comparta idioma, cultura y a ser posible generación con el cuidado.

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